
El origen de la relación de esta especie con el ser humano se remonta al neolítico, concretamente en el marco de cambio de sociedades cazadoras- recolectoras a agricultoras-ganaderas. Algunos estudios revelan que las primeras gallinas y pollos domesticados pueden provenir de la India, hace más de 4.000 años.
No obstante, los primeros datos sobre la domesticación de gallos proceden de lugares tan alejados entre sí como China, Egipto, Creta, durante el 1400 a.C.
La domesticación de aves en el continente europeo serías más tardía, concretamente hace el año 700 a.C. Ha quedado demostrado que los celtas del norte disponían ya de pollos antes de que Cesar invadiera Bretaña en el siglo I a.C, pero sería el imperio Romano, a través de las rutas comerciales entre sus colonias, quien realmente propagaría la cría de gallos, gallinas y pollos por toda Europa durante los primeros siglos después de Cristo,
La religión cristiana y La Biblia también tienen en el gallo uno de sus símbolos destacados puesto que si se representa a este animal cantando se hace referencia a la resurrección de Cristo, motivo por el cual algunas iglesias se conserva la tradición de colocar en su punto más alto una veleta con la forma de gallo.
La diferenciación y selección de razas comenzó durante la Edad Media, tomando suma importancia en la alimentación la carne y huevos que proporcionan estas aves.
No obstante, durante la Edad Moderna, sería tratado en ocasiones como un alimento de segunda categoría por las clases reales y señores feudales ya que solía ser abundante entre las clases medias y bajas de la sociedad por lo que no ofrecía exotismo de alimentos como el faisán, sin saber que este último y las gallinas pertenecían a la misma familia.
Pero este menosprecio a su carne terminaría en el siglo XIX gracias a importantes premios otorgados a las mejores escuelas de cocineros de Paris que presentaron platos elaborados con pollo, como por ejemplo Le Cordón Bleu.
En los primeros años del siglo XXI una grave epidemia, la Gripe Aviar, afectó a las aves en el continente asiático y asaltó titulares de periódicos en todo el mundo causando un descenso importante en el consumo. En la actualidad se trata de una plaga controlada y sin peligro para las granjas distribuidas por gran parte de la Península Ibérica que proporcionan carne a todo el territorio nacional.
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